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Una gruta en el pasaje

Como un nuevo testimonio de fe compartida, un grupo de vecinos levantó una gruta en honor a la Virgen de Lourdes. La misma se erige en un espacio común ubicado en el sector del pasaje Martín Fierro de San Francisco. Este pasaje tiene forma de "T", y para llegar a él se debe transitar por la calle José Hernandez al 1150.

La idea de utilizar este espacio libre con el fin de levantar una gruta en honor a la Virgen de Lourdes surgió como un anhelo de varias personas del lugar. Para ello los vecinos se autoconvocaron en diferentes reuniones, organizaron una venta de pollos para reunir dinero, algunos pagaron una especie de cuota y con mucho esfuerzo el sueño se materializó.

La idea era hacer una gruta para tener un espacio para rezar y compartir con la virgen un momento de oración. Ademas de designarla protectora del barrio este lugar tiene como objetivo convocar a todas las personas devotas de la Virgen de Lourdes.

Fue inaugurada el 7 de Febrero de 2010 contando con el permiso de la Municipalidad, del Obispado y con la conformidad del párroco de la Iglesia Cristo Rey, quien fue el que bendijo la obra. Este día se reunieron alrededor de cien personas y desde entonces, todos los dias 11 de cada mes, varias de ellas se reunen a rezar el rosario.

El deseo de los vecinos fue el de abrir un camino para la oración, para el encuentro con Maria. Un camino que lleve a abandonar el materialismo, el consumismo, el egoismo para dar paso a la fe. Todos colaboran en la limpieza, el mantenimiento y las flores para embellecer el lugar.

La construcción estuvo principalmente en manos de Daniel Cornaglia, que con mucho sacrificio y cuidando los costos pudo hacer realidad su devoción. Esta había surgido porque ante una enfermedad rogó a la virgen por un milagro y ella le concedió la posibilidad de curarse. Esta obra es un testimonio de fe.

Gracias a la gruta, muchas personas de distintas partes de la ciudad se reunen. Los vecinos siguen trabajando y, como resultado de diferentes eventos, se ha conseguido comprar mas de 50 sillas que están a disposición para la celebración de misas, rosarios, etc.

La virgen, como intermediaria ante Dios, nos escucha, nos contiene, nos ayuda. Alimenta nuestra fe y nuestra esperanza. Nos brinda la certeza del amor infinito de Dios y tal como una madre lo haría nos envuelve en un abrazo protector. Este lugar está abierto para que en todo momento puedan acercarse, para tener un encuentro espiritual con nuestra Madre que nos ama incondicionalmente.

 

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Una frase de regalo

"Cuando tú oras por otros, Dios te escucha y los bendice, y algunas veces cuando tú estás seguro y feliz, recuerda que alguien ha orado por ti."